¿Si se ríen de nosotros lo tenemos que explicar?

Una inmensa mayoría -por no decir, directamente, que todos y todas- de las personas que estamos afectadas de tartamudez hemos sufrido burlas. En algunas ocasiones, forman parte del pasado; en otras ocasiones, hay que añadir episodios también recientes. Además, tanto pueden haber sido, las mofas, de intensidad moderada como de virulencia torrencial.

Es una evidencia, en este sentido, que las situaciones que más nos han golpeado y pulverizado las emociones las tenemos bien presente, es decir, cuesta pasar página y olvidarlas definitivamente. Ahora bien, afirmado esto, existe un detalle que quisiera exteriorizar. Es lo siguiente: si se nos ríen de nosotros, ¿debemos explicarlo a la buena gente de nuestro entorno, e incluso más allá?¿Y explicarlo cuándo el episodio es nuevo o bien tiempo después? Y al mismo tiempo, que cuanto peor haya sido la mofa, a más gente debemos hacerlo saber. Lo afirmo convencido.

El selecto grupo de personas que más adoro conocieron bastante bien, y está a punto de cumplir tres años, la burla más dramática que he vivido en la última década. Y lo divulgué, aquí, en el blog que estáis leyendo. De hecho, el individuo en cuestión, un ya excamarero que estalló en risa ante mí con el apoyo de su compañera de barra, le he visto tres veces este último verano.

Pero precisamente, me he abocado a redactar este texto porque, este mismo septiembre, un hombre cliente habitual del bar al que yo iba a ver al Barça, antes de ponerme el canal de pago, ya que el dueño del establecimiento dejó de comprar los partidos, y que siempre se ha llevado magníficamente conmigo, me pronunció que, por no estar solo en mi piso mirando al fútbol, ​​podía ir al otro bar, donde sí emiten el Barça. Y le fui contundente: ¡Allí nunca más! Se rieron de mí, ya en el primer día, pero en el tercero fue un escándalo y ¡no volví!.

Juan me preguntó porqué se habían reído de mí, aunque decliné una respuesta concreta. En otras palabras: es conveniente, e incluso sin esconder unas dosis de rabia, informar a la buena gente que nos aprecia, y más que nos ama, que, de vez en cuando, hay individuos que nos maltratan.

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