La tartamudez, en horario de máxima audiencia en la televisión pública de Cataluña

El pasado 23 de abril los catalanes y las catalanas celebramos el esperado día de Sant Jordi, una fecha clavada en el calendario en letras de oro y que, en Cataluña, es una auténtica fiesta nacional. Y pese a la inestabilidad atmosférica, que se abatió de manera adversa en la ciudad de Barcelona, ​​con tres tormentas en pocas horas, incluyendo dos granizadas, y con fuertes ráfagas de viento, se vendieron una auténtica montaña de libros, por ser, como es, el día del libro por antonomasia.

Como sucede cada 23 de abril, Televisió de Catalunya, la televisión pública catalana, ofreció un seguimiento especial y esmerado de la jornada. En este sentido, en el informativo de la noche entrevistaron, en directo, y todavía presentes en las calles de Barcelona, ​​a los dos autores más vendidos en catalán. En no ficción fue Toni Cruanyes, un periodista que personalmente admiro. Y en ficción quedó en primer lugar de la lista Empar Moliner, escritora profesional y que muy a menudo aparece en los medios de comunicación catalanes. Su última novela triunfó, pese al revuelo meteorológico que provocó muchas correderas de gente.

Así, en el informativo, Empar Moliner ofreció unas palabras, de dos a tres minutos de duración, en horario de máxima audiencia, a las nueve y media de la noche. ¿Y qué quiero decir con esto? Pues que la tartamudez entró en las casas de cientos de miles de personas que, en esos instantes, sintonizaban Televisió de Catalunya. Y es que la mencionada escritora tiene tartamudeo. Por tanto, la tartamudez se hizo inmensamente visible. Fueron de dos a tres minutos de gloria.

Puedo afirmar con una certeza absoluta e incuestionable que Empar Moliner se merece que le haga un gran aplauso. Porque, en la práctica, en cualquier aparición en televisión o radio la disfluencia le surge sostenidamente, sin freno. Suelta, en sentido estricto, una riada de frases disfémicas que parecen no importarle por ninguna parte. De hecho, nunca la he visto sufrir por encallarse. Lo hace con una naturalidad envidiable, sorprendente, casi insólita. Es alucinante. Felicidades, Empar.

En ATCAT, la Associació de la Tartamudesa de Catalunya, conocimos a otro escritor catalán famoso con tartamudez, en octubre de 2019, el genial Jordi Sierra i Fabra. Nos dio una charla colosal. Y en sus entrevistas, es común que haga referencias a su trastorno del habla. En cambio, a Empar nunca la he oído decir nada de su disfluencia. Pero más allá de esto, en ATCAT nos planteamos contactar con ella. Y es que nos gustaría tener una conversación. Lo saquemos adelante o no, y lo consigamos o no, lo importante es que, y vale la pena remarcarlo profundamente, el trastorno de comunicación que nos hermana a tantas personas, un verdadero montón de televidentes lo escucharon. Fue un acto de divulgación sensacional. Y que ojalá concienciara.

Etiquetas del post
, ,
Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.