¿Las personas con tartamudez estamos señaladas por la sociedad?

No son pocas las personas tocadas de tartamudeo que, desde un punto de vista concreto y específico que a continuación desglosaré, tienen una sensibilidad especial. Dicho de otro modo: se sienten miradas, observadas e incluso señaladas, y puede ser perfectamente que carentes de razón, por los demás, o sea, por la gente fluida, debido, según creen, por atascarse en el expresión oral. Ahora bien, es muy probable que en determinados casos estas percepciones sean ciertas.

Por regla general, los afectados y afectadas con más severidad por el trastorno de comunicación que es la tartamudez y, también, quien lleva peor la convivencia con esta, es altamente factible que tengan esta sensibilidad especial mencionada. A otros, sin embargo, les resbala lo que puedan pensar los demás, y es evidente que este último grupo gestiona mucho mejor las emociones asociadas al hecho de atascarse. Y precisamente, explico estas circunstancias porque hace pocas semanas me encontré con una situación sospechosa.

Vigilando la tienda de mi hermana, atendiendo que la dependienta estaba en su interior más profundo, un mediodía llegó una clienta que suele comprar los viernes. Esta mujer, además, me parece que hace tiempo que me ve como un ser raro, sea por el tartamudeo o por otros motivos.

Pues bien, le dije que esperara, que la chica estaba dentro y que en dos minutos saldría a despacharla, y considerando mi incomodidad, las palabras no fueron lo fluidas que yo hubiera querido. Y me contempló con extrañeza, parándome el ojo como si fuera un extraterrestre, hasta que la dependienta apareció, momento que, cerrada esta tarea pasajera, aproveché para esconderme con discreción, pero estando al caso.

Ambas tuvieron un breve intercambio de palabras, y Mireia, la dependienta, de quien mi hermana y mi madre están encantadas, pronunció un dúo de números, y justamente era mi edad. ¿Y qué deduje? Que la clienta le dijo algo de mí, preguntándole, por ejemplo, cuántos años tengo. Conclusión: percepción errónea, la mía, ¿o la clienta sí que realmente me ve anómalamente? Y esta es una de las diversas muestras que puedo comentar, aunque de este mismo verano y bastante remarcable.

En consecuencia, y por fortuna, no me noto señalado con el dedo o discriminado por la gente. ¡De ninguna manera! Sin embargo, es verdad que, esporádicamente, me encuentro con episodios en que alguien, en sintonía con mi habla a veces inestable, coge un concepto de mí no ajustado a la realidad.

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