El caso de la tenista Naomi Osaka y el miedo a hablar en público

Este pasado mes de junio se ha hecho internacionalmente mediático y famoso el caso de la tenista japonesa Naomi Osaka, que en aquel momento era la segunda mejor del mundo. En este sentido, la tenista japonesa, de 23 años, ha anunciado la retirada temporal de las pistas debido a la aguda angustia, ansiedad y estrés que le provocan las ruedas de prensa posteriores a los partidos.

La tenista abandonó el mayúsculo torneo parisino de Roland Garros tras recibir una sanción de 12.300 euros por negarse a atender a los medios de comunicación, una multa que ha comportado polémica, al tiempo que muchos apoyos a la chica.

Osaka ha difundido que ha sufrido serios obstáculos de salud mental desde 2018, y que en estas comparecencias en ruedas de prensa salía penalizada su estabilidad emocional. Pero Naomi Osaka es fluida, es decir, no es tartamuda.

Expuestos estos tres párrafos iniciales, quisiera apuntar que la notoria sinceridad de la tenista es valiente y ovacionable, aunque, por otra parte, esta actitud debería normalizarse, porque, en la práctica, es grandioso el número de personas que se inquieta antes y/o durante una hablada pública. Y me refiero a gente carente de tartamudez.

Es una evidencia consistente la desventaja que tenemos, en este orden de cosas, aquellos y aquellas que estamos afectados de tartamudeo. Y es que a nosotros sí que, a ciencia cierta, las apariciones públicas o situarnos frente a un micrófono nos hacen, de manera tan relevante como indiscutible, unas buenas dosis de respeto sobreañadidas. E incluso, en determinadas circunstancias, directamente pánico, aunque esta realidad bastante extendida no toca a todos con la misma intensidad y en las mismas situaciones.

Es de lo más probable -por no decir seguro- que las personas con tartamudez, sin el trastorno de comunicación, fuéramos bastante más adeptas a comparecer ante un grupo de gente. Pero también es verdad que preparando con calma este tipo de intervenciones y centrarse en las técnicas y terapias que nos reconducen nuestra habla tartamuda, es posible desenvolverse con garantías. Y en este contexto, la entrevista que me efectuaron tiempo atrás en una de las dos emisoras de radio líderes de Cataluña -conversando de meteorología, que es a parte de la autoayuda, la otra tarea divulgadora que hago- es una manifestación exitosa.

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