Volver a hablar arrítmicamente después de unos días fluidos, nos decepciona

Es importante apuntar y claramente insistir en que una gran parte de las personas afectadas de tartamudeo circulamos de forma cíclica en la intensidad de la disfluencia. En otras palabras: unos ratos son más fluidos que otros, unos días son más favorables que otros e, incluso, mientras en unas épocas el trastorno es más moderado, esta circunstancia puede alternarse con etapas más pesadas. Y en este sentido, a menudo, pero no siempre, debido a las vivencias que vamos teniendo.

Es innegable que las horas, jornadas, semanas o temporadas de habla espesa nos tocan, nos diezman los ánimos y, como es claro, lógico y comprensible, no nos hacen ninguna gracia. En cambio, una expresión oral más rítmica nos levanta, nos eleva y nos refuerza como personas.

Ara bien, expuesta esta sucesión de frases, quisiera destacar que el tránsito de una habla dócil a rota es, por regla general, bastante desalentador. Es más: decepcionante.

En este orden de cosas, a finales de mayo tuve una alegría, y después de unas semanas previas de habla habitual en mí, la mejora fue repentina, perceptible y notable, hasta el extremo de emitir un número ingente de oraciones -las jornadas posteriores- totalmente huérfanas de la disfluencia. ¡Y que contento estuve!.

Sin embargo, la vuelta a mi normalidad media oral era inevitable, cuestión de días, y claro, se produjo. Y en efecto, la decepción y el desencanto brotaron, por más previsible que fuera el incremento del tartamudeo, aunque, por fortuna, a estas alturas de
mi existencia tartamuda sé bien cuáles son las técnicas y terapias para amortiguar el impacto.

En consecuencia, la evidencia de que un habla temporalmente altiva nos rejuvenece, nos hace sentir más optimistas y nos implica más en el presente y el futuro, es tan cierta como categórica, contrastando con aquellas tandas oralmente más grises y opacas, con las que tenemos que convivir, y donde, en suma, mostramos con énfasis nuestra valentía, nuestra voluntad y nuestras historias de superación a veces mayúsculas y remarcables.

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