¿A nuestras parejas les ha molestado que tengamos tartamudez?

Esta primavera, Televisió de Catalunya -la televisión pública de Cataluña- ha emitido una comedia romántica francesa, del año 2016, que llevaba el título de “Un hombre de altura”. A continuación, os comentaré qué tiene que ver, todo ello, con la tartamudez.

La película trataba de una chica divorciada y con una sólida carrera profesional que pierde el móvil. Entonces, un hombre, que en el film se mostraba culto, alegre y divertido, y que calculé rozaba la cincuentena, lo encuentra de casualidad. La avisa y quedan para hacerle la entrega. Pero este señor tiene una particularidad altamente relevante: mide 1,37 metros.

A pesar del impacto inicial de la chica, ella queda seducida por este señor, lo mismo que le pasa a él. Y una serie de encuentros después, la chica le presenta sus padres, que quedan helados por su poca altura. Y así, ni los padres ni el resto de personas del entorno, ven nada claro el amor que se está iniciando entre ambos. Sin embargo, la relación, a trompicones, avanza, aunque se rompe pronto, llevados por la presión social. Sin embargo, termina bien, y el mencionado 1,37 metros acaba por no representar un obstáculo definitivo.

A medida que transcurría el film, me invadió una riada de pensamientos, y también recuerdos. Pensamientos, en un plano general, para todos aquellos y aquellas que no nos expresamos con fluidez y las dificultades -o no- que esta circunstancia pueda representar para formar una pareja. Y recuerdos, por otra parte, rememorando la actitud, a título personal, que han tenido mis exparejas y las familias respectivas vinculados a mi disfluencia.

Además, superada la mitad de la película, el protagonista le pregunta a su amada si le molesta que sea tan bajito. En consecuencia, percibí una nueva avalancha de pensamientos y recuerdos, en los dos planos antes anotados.

Que yo sepa, mi tartamudeo sólo ha molestado a una expareja mía. Es más: con la relación a punto de agonizar, reconoció que el hecho de que no hablara con fluidez la desencantaba, y de eso, en cualquier caso, ya hace muchos años. Otras chicas, y son varias, han tenido un comportamiento ejemplar. Como en la práctica tienen, y se merecen un aplauso infinito, mis amigas de confianza, que desde aquí abrazo con determinación.

“Un hombre de altura”, por tanto, muestra que las diferencias pueden ser el origen de inestabilidad sentimental, pero a la vez transmite, con su final esperanzador y emotivo, que el amor es, a menudo, más poderoso, y que aunque una persona sea coja, le falten dos dedos de una mano, vaya en silla de ruedas o no hable como lo hace casi todo el mundo, puede ser querida de una manera firme y potente, robusta y categórica.

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