Hablar con lentitud siendo un buen orador y convenciendo a los interlocutores es posible

En el transcurso de los últimos años, desde aquí, desde el blog que estáis leyendo, he remarcado varias veces la importancia, para todos aquellos y aquellas que no tenemos un habla rítmica siempre que quisiéramos, de expresarnos sin correr, sin prisas, con una cierta lentitud, con calma en definitiva. Sin embargo, que incluso lo evoco como una recomendación que a mí me ha dado buenos resultados, es conveniente anotar que parece difícil de conseguir en una sociedad donde transitar despacio puede ser mal visto. Pero es posible.

Expuestas estas frases iniciales, es innegable que, dando un vistazo a tantas personas que nos hacemos y estando atentos a las conversaciones de unos y otros, en gente fluida, en escasas ocasiones comprobaremos como impera la lentitud oral. A pesar de esta realidad fácilmente palpable, hay una cuestión que creo es interesante y de una consideración que conviene no dejar de banda. Y formulo una pregunta: ¿se puede hablar despacio y tener un discurso convincente?.

En este orden de cosas, os detallaré cinco personajes públicos de Cataluña, y que, en consecuencia, sus apariciones en los medios de comunicación son frecuentes, que se expresan con calma y convencen de una manera directa.

Inundados como estamos por una pandemia mundial que nos tiene a todos con el corazón en un puño, empezaré nombrando el secretario de Salud Pública del gobierno catalán, el doctor Argimon. En este sentido, sus habituales comparecencias en ruedas de prensa y en la televisión y la radio muestran en grande, con sus oraciones calmosas pero claras, que el habla lenta puede ser perfectamente integradora. Y en medio del contexto pandémico, también me encanta escuchar el jefe de Enfermedades Infecciosas del Hospital Germans Trias i Pujol, el doctor Bonaventura Clotet. Las frases que le brotan a poca velocidad son sabias, comprensibles y digeridas por todos. Y un tercer nombre: Josep Corbella, periodista especializado en ciencia y salud. ¡Como me entusiasma su papel divulgador tranquilo y pausado!.

Dejando de lado estos dos doctores reputados y el magnífico Josep Corbella, me centro a mencionar el periodista catalán que habla a un ritmo menor, Jaume Barberà. De hecho, hace muchos años que lo sigo, y es un placer prestar atención a sus opiniones cualificadas. Y otra persona muy conocida que tiene una velocidad oral bien moderada es Roger Torrent, el presidente del Parlamento de Cataluña, que, más allá de las preferencias políticas de cada uno, también es un honor verlo por televisión.

En la práctica, son cinco ejemplos que valoro de destacables de personajes de renombre, y añadiría que en el marco de Cataluña son los mejores exponentes, que es factible combinar las palabras calmadas y ser un orador excelente, tanto que las frases cuajan.

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