Joe Biden, el nuevo presidente de los Estados Unidos, tiene tartamudez

Este noviembre se celebraron elecciones presidenciales en Estados Unidos. Salió victorioso el candidato demócrata, Joe Biden, que apartó del poder el republicano Donald Trump.

Más allá de las preferencias de cada uno por un político u otro, hay un detalle enormemente significativo que es obligatorio mencionar, y que es probable que algunos de vosotros ya tengáis constancia. Dicho de una manera clara e incontestable: Joe Biden, el nuevo presidente de los Estados Unidos, tiene tartamudez.

Este líder mundial, que fue vicepresidente con Barack Obama, no esconde su tartamudeo, y con 78 años recién estrenados, ya hace décadas que no le conmueve. Porque, expuesto esto, él mismo ha reconocido que, considerando que es tartamudo desde niño, tuvo una infancia y adolescencia complicadas, sobre todo en la escuela, donde se convirtió en objetivo de las burlas de sus compañeros. Además, Biden ha afirmado las veces que ha hecho falta que sus dificultades orales de niño y joven le provocaban unas dosis de rabia y frustración difíciles de digerir. Es decir: pocas diferencias respecto a una auténtica montaña de tartamudos.

Hacia los 20 años, la tartamudez del nuevo presidente estadounidense mejoró notablemente. En este orden de cosas, esta subida se produjo porque recitaba poesía frente al espejo y recibió la ayuda absoluta de su madre. En consecuencia, su vida, desde la perspectiva de la emisión de las palabras, abandonaba la inestabilidad, aunque más adelante sufrió el choque monumental de una serie de tragedias familiares.

Biden, según ha informado, nunca ha hecho terapia profesional. Ahora bien, sea por este motivo o no, es verdad que su tartamudeo no se ha curado del todo. En este sentido, escuchando con atención, podemos percibir como, de vez en cuando, se atasca. Así, tanto puede repetir sílabas, quedarse un momento sin hablar o cambiar en el último instante una palabra por otra que no le costará de pronunciar. En este contexto, durante la dilatada campaña electoral, no fueron pocos los ciudadanos norteamericanos y los medios de comunicación que lo vinculaban a su edad bastante avanzada. Y es que Biden ha constatado que cuando está cansado, se traba más. Y no hay que pasar por alto que Trump se rió del tartamudeo de su rival.

Sin duda, la de Joe Biden es una formidable historia de superación, como sucede con una toda una firme constelación de personas afectadas y ex-afectadas de tartamudeo. Pero añadida esta circunstancia relevante, que remarcaría las veces que fuera necesario, nos podemos felicitar de que un personaje tan famoso y mediático como es el presidente de los Estados Unidos tenga tartamudez, dado que es bien factible que este trastorno de comunicación sea más visible en la sociedad, y que esta se sensibilice.

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