Una estrategia antes de hablar en público

Es importante remarcar que, para una persona con tartamudez, uno de los desafíos más destacables e incluso angustiosos que tiene -que tenemos- es dirigirse a un público, es decir, hablar ante un grupo de gente. Este dato, a la postre, es de suma importancia.

En la práctica, es habitual que en el rato previo el miedo, la incertidumbre y en algunos casos el pánico inunden de lleno el afectado o afectada de tartamudeo. En este sentido, además, este cúmulo de adversidades emocionales suelen ser más intensas y vigorosas en el supuesto de que la tartamudez de la persona en cuestión sea más notoria.

En este orden de cosas, quisiera compartir con vosotros una posible estrategia para afrontar con más garantías psicológicas las oraciones públicas. Ahora bien, este truco no es mío. De todos modos, su interés puede ser de gran utilidad.

A pesar de que ya hace medio año largo, cuando todavía no sospechábamos que una pandemia inminente nos cambiaría la vida a millones de personas, en ATCAT (Asociación de la Tartamudez de Cataluña) celebramos, como ya os informé entonces, el Día Internacional del Conocimiento de la Tartamudez con un invitado muy especial, el escritor Jordi Sierra i Fabra, que es tartamudo y no lo esconde.

Pues bien, Jordi Sierra i Fabra, que ya era entonces mi ídolo literario y es el autor español con más libros publicados, unos quinientos, en la fructífera y altamente estimulante conferencia que nos hizo nos informó de la estrategia que utiliza antes de hacer una charla.

El competente escritor notificó que, de inicio, antes de empezar propiamente sus conferencias, hace saber a su audiencia que es tartamudo, que se atasca, y seguidamente añade que quien quiera reír, que ría, pero que él es tartamudo. Naturalmente, este truco proviene de un señor que hace décadas que ha aprendido a convivir con la disfluencia y que, en consecuencia, la tolera.

Dicho todo esto, por lo tanto, ¿por qué no utilizar este truco, antes de hablar en público? Quizás, si no deseáis decir que podéis reír, al menos informar que tenéis tartamudeo. Parece una buena idea. ¿No lo creéis? Así, con esta actitud respetable os quitáis presión de encima y las personas que os deben escuchar sabrán, de entrada, que existe el riesgo de que las palabras no broten del todo rítmicas. Y en este contexto, es factible que este anuncio os haga más humanos y cercanos a vuestros interlocutores, y de paso, claro, ayudéis a hacer menos invisible el trastorno de comunicación que nos une.

Etiquetas del post
, ,

1 Comentario

  • La tartamudez, en mi opinion, no se cura, se gestiona. A mi estas estrategias me parecen buenísimas. La aceptación total es lo mas parecido a la curación que existe porque la TTM no afecta ya a tu vida. Yo no conozco Jordi Sierra i Fabra, pero me parece la suya una manera inteligentísima de convivir con la tartamudez. Yo creo que se puede vivir una vida plena y ser una persona que tartamudea. Creo que me voy a comprar algún libro suyo pues seguro que escribe bien! 🙂

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.