Con mascarilla anticoronavirus, ¿tartamudeamos más?

Continuamos inmersos de lleno en la emergencia del coronavirus. Y en este sentido, aprovecho, por segunda entrada consecutiva en el blog, para hablar de ello en relación la tartamudez.

    Hace unos días, os comentaba que la pandemia que estamos viviendo era todo un reto, no sólo para el conjunto de la sociedad, sino, particularizando, con respecto al numeroso grupo de personas que, en más o menos ocasiones, tenemos ciertas dificultades en la expresión oral.

En este orden de cosas, con un vistazo en los instantes puntuales que podemos salir a la calle, es muy frecuente percibir como de una manera casi general hacemos uso de mascarillas para no infectar o para que no nos infecten a nosotros. Y dicho esto, hay un detalle que es interesante apuntar. Así, aquellos y aquellas que nos trabamos, ¿somos menos fluidos yendo con mascarilla?.

Tengo la sensación de que la mascarilla anticoronavirus, a la hora de hablar, nos puede bloquear, comportando una intensificación del tartamudeo. Sin embargo, es posible que haya personas diversas con la disfluencia que, no siendo más rítmicas, y en eso he pensado, comprueben que medio esconden los tics que pueden tener y se sientan más seguras.
    
    A pesar de esta probabilidad, considero que, en unas líneas maestras, la mascarilla dificulta la transmisión de las palabras con nuestros interlocutores. Y en este contexto, en la práctica, me he encontrado las últimas semanas.

Por otra parte, y siguiendo golpeados por la pandemia, y con las consecuencias psicológicas que, para muchas personas, tiene el confinamiento y las dificultades económicas que le irán detrás, es muy probable que un número altamente considerable de afectados y afectadas de tartamudez estén sufriendo una agudización del trastorno del habla.

Por fortuna, y a título personal, después de pasar la buena temporada oral que tenía en invierno, e iniciado un ligero empeoramiento con la llegada de la situación de confinamiento, esta bajada no me ha ido a más, por más sorprendente que me parezca. Por lo tanto, tengamos o no tartamudeo, no nos queda más remedio que resistir este episodio que de una manera segura y inexorable recordaremos durante toda nuestra vida.

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