¿Las personas con tartamudez hacemos reír?

Es el momento de preguntarnos si los afectados y afectadas de tartamudeo hacemos reír. Al menos, afirmativamente lo cree el que, para mí, es una persona con tartamudez célebre y admirada, el reconocido escritor Jordi Sierra i Fabra.

    Mi escritor favorito fue el invitado estrella de ATCAT (Associació de la Tartamudesa de Catalunya) en los actos del pasado sábado 26 de octubre, en relación el Día Internacional para el Conocimiento de la Tartamudez, que cada año se celebra el 22 de este mes.

   En efecto, él lo tiene claro: «¡los tartamudos hacemos reír!», exclamó mi ídolo literario, ante nosotros, de una manera sólida, convencida e incontestable. Pero, ¿tenemos que estar de acuerdo? Os pongo algunos ejemplos representativos.

   En este sentido, somos muchos los que recordamos aquel presunto showman televisivo que en los años ochenta y noventa salía en Televisión Española, el Arévalo, un personaje que, para un número ingente de personas tocadas por el tartamudeo, es uno de los más grandes impresentables que ha aparecido en televisión. ¡Como se burlaba de todos nosotros! Y el público, en el plató, ¡como le reía las gracias! Era un espectáculo reiterado penoso y tristísimo, impensable hoy en día, y en eso hemos avanzado.

Por otra parte, en las escuelas e institutos uno de los colectivos que reciben más burlas de otros alumnos es, precisamente, el que se atasca en la expresión oral. Así es: riadas de burlas han golpeado miles de estudiantes relativamente pequeños y adolescentes. Y en este contexto, en ATCAT hay numerosos testigos que lo vivieron en la propia piel.
   
   En tercer lugar, y no me quiero hacer pesado, me gustaría recordar nuevamente el episodio de octubre, cuando sufrí las peores burlas de la década. Y es que aquellas imágenes dantescas me han quedado grabadas para siempre.

Por todo ello, en consecuencia, parece inevitable apuntar que los afectados y afectadas de disfemia hacemos reír. Pero atención: hacemos reír a gente sin escrúpulos, insensibles e incapaz de darse cuenta de los obstáculos que puede conllevar este rasgo diferencial en la emisión de las palabras. Sin embargo, y como os comentaba en el caso tan lastimoso de Arévalo, también es una percepción que la sociedad se muestra un poco más tolerante con nosotros. Es decir: a pesar de que continuamos recibiendo burlas, es una evidencia de que los tiempos que corren son ligeramente más favorables.

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