¿Toda persona con tartamudez representa una historia de superación?

La televisión pública de Cataluña organiza cada año, a las puertas de la Navidad, La Maratón, que en las ediciones respectivas se centra en enfermedades y trastornos que requieren apoyo económico para reforzar la investigación, y así encontrar una cura o, como mínimo, una mejor calidad de vida en los afectados y afectadas. Y de hecho, Cataluña responde muy satisfactoriamente.

    El pasado 15 de diciembre, el tema crucial de La Maratón fueron las enfermedades minoritarias. Por la noche, en la recta final del programa, que se alargó el domingo entero, le presté atención. Y en este sentido, escuché el testimonio en directo, en el plató, de dos chicas tocadas por dos de estas enfermedades, y que iban en silla de ruedas. Y pensé: !qué historia de superación están explicando a la audiencia! Y me añadí: !son historias de superación en mayúsculas! Y a continuación, recordé el episodio de octubre, cuando recibí las peores burlas de la década, y que os detallé, y lo rememoré por la extrema falta de sensibilidad de algunos energúmenos, pensando que si se rieron tan intensamente de mí, también se podrían burlar de estas chicas.

En relación con todo ello, es interesante que nos formulemos una pregunta clave. Es decir: ¿toda persona con tartamudez representa una historia de superación? En este contexto, habría opiniones para todo. Por lo tanto, es una evidencia de que alguien con tartamudeo que es feliz, que no se enfada cuando se atasca y que incluso bromea de su disfemia, sería un ejemplo afirmativo excelente. En el otro lado, en cambio, alguien que vive socialmente casi aislado y con los ánimos bien escasos, sería mucho menos claro. Sin embargo, considerando todos mis contactos con personas con la disfluencia, he percibido que hay, entre nosotros, una auténtica montaña de historias de superación, algunas dignas de aplaudir y otras más moderadas. Y es que, en definitiva, una historia de superación ligada al tartamudeo incluye haber sido y ser muy valiente, decidido, firme en las posibilidades de uno mismo, no ocultar los miedos y las frustraciones y no angustiarse más de la cuenta ante las adversidades que conlleva la falta de fluidez.

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