¿Es posible que una persona fluida no sepa como tratar alguien con tartamudez?

Considerando que la tartamudez, a pesar de los avances de los últimos tiempos, sigue siendo un tema altamente estigmatizado y desconocido, y lleno de mitos y creencias falsas, nos podemos formular una pregunta interesante. ¿Puede ser que una persona fluida no sepa realmente como dirigirse a un afectado o afectada de tartamudeo? Y aún más: una persona que no se atasca hablando, ¿puede tener miedo de una que sí lo hace?.

    Es innegable que alguien que se traba, y como con más intensidad le pase, con más motivo, necesita unas dosis suplementarias de empatía, y en según qué casos, de sobreprotección. Pero nunca indeferencia, rechazo ni recibir burlas.

En este sentido, no se nos ocurre hablar mal y hacer ascos de una persona con cáncer, con síndrome de Down, con Parkinson o con Alzheimer. Y no se nos ocurre por dignidad humana, por sentimientos y por entender perfectamente el sufrimiento que esto puede conllevar, con unos ánimos a veces justos.

    Saltando de lleno a mi propia experiencia, he de comentar que hay una persona, siendo testigo directo de mi expresión oral arrítmica, que tiene una actitud extraña conmigo. Es decir: no comprende que haya días que yo pueda estar más apagado, que cuando estoy más tocado aún huye más de mí, que piensa que no tengo ningún derecho a quejarme, que cree que me falta un tornillo, que cuando hablo, me trabe o no, tantas veces reacciona como si yo fuera un loco, que me va observando de reojo, como si la hubiera de atacar por detrás, que no me inicia ninguna conversación, que cuando me ve lo primero que hace es bajar la vista, que cuando me voy y le digo adiós a menudo no me mira, y que incluso ha evitado que sus hijas se queden a solas conmigo. ¡Dantesco! ¿Y quién es?.

Pues es la dependienta de la tienda de mi hermana y mi madre, una chica de 38 años y casada. Y sobre todo: en mayo se burló de mí. ¡Me imitó! Pero yo me di cuenta, la escuché, y ella no sabe que la pillé. ¡Aquí la pifiaste, Mireia! ¡Del todo!.

   Y ciertamente, todo lo que acabo de detallar, ¿lo hace por desconocimiento? ¿O por miedo? ¿No sabe cómo actuar con un adulto con tartamudeo? Ahora bien, me pregunto: si fuera desconocimiento o miedo, no habría burlado paso de mí, ¿verdad?.

En fin, creo que aquellos y aquellas que no somos fluidos, nos merecemos el mismo respeto que una persona con cáncer, con síndrome de Down, con Parkinson o con Alzheimer. E insisto: por dignidad humana y entendiendo que, en el supuesto de que nuestro punto débil apriete, no podemos estar pletóricos de alegría.

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