Una persona con tartamudez, ¿cómo tiene que afrontar una conversación crucial?

Encarar una conversación de notable importancia, o decisiva, es siempre una tarea compleja para un número ingente de personas, más allá de las singularidades de la personalidad de cada uno. Ahora bien, para un afectado o afectada de tartamudeo puede convertirse en todo un examen, en una preocupación añadida.

    Al hecho que el encuentro vaya a ser crucial, hay que sumar la incertidumbre, y en no pocos casos la inseguridad manifiesta, que provoca el riesgo que la tartamudez pueda aparecer con más o menos intensidad en el transcurso del diálogo.

En este sentido, pensemos, por ejemplo, en una entrevista de trabajo, en una entrevista para un medio de comunicación, en una exposición oral ante un grupo de gente o en unas palabras claras y sinceras a alguien que tenga un significado especial para nosotros.

   Como ya os informé hace dos años, en marzo de 2017 me entrevistaron en Catalunya Ràdio para hablar de mi web principal de meteorología, la Meteoteca de Catalunya. Pues bien, en el trayecto hacia la emisora ​​estuve viendo, en la cámara fotográfica, algunos vídeos de aviación que había realizado en el aeropuerto de Barcelona y que conservaba. Me distraje oportunamente, considerando que ir al aeropuerto a disfrutar de los aviones mastodónticos y filmarlos es lo que más me oxigena.

Saltando a otro tema, hace dos semanas tuve el privilegio de estar acompañado de Marta, mi gran amor frustrado los últimos años y con quien, aún así, tuve una relación muy efímera en mayo.

A petición mía, nos vimos porque me habían quedado frases pendientes. ¿Y cómo afronté la conversación? Con la seguridad que Marta conoce bien mi trastorno de comunicación, y centrándome en el habla lenta y acompasada. Le hice saber todo lo que le tenía que decir, poco a poco, sin correr, y valorando que ya habíamos tratado la disfluencia y su carácter tan dócil, las palabras emergieron fluidas. Es decir: tener enfrente un interlocutor que esté enterado de nuestra falta de fluidez, que tenga un carácter afable y que, además, nos dirijamos a él o ella con calma, incrementa las posibilidades de expresarnos más rítmicamente.

En suma: el rato previo al encuentro esencial es relevante disfrutar de alguna de nuestras aficiones, y el tiempo posterior, también. Primero, para evitar obsesionarnos con la conversación crucial y como hablaremos; después, para poner las emociones en su sitio y, en caso de que el tartamudeo haya apretado, amortiguar el impacto.

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