El nuevo presidente de Catalunya es tartamudo

Es probable que algunos y algunas de vosotros os hayáis dado cuenta, sobre todo si estáis en Catalunya. Y es que el nuevo presidente de la Generalitat, Quim Torra, es tartamudo, es disfluente, tropieza, en definitiva, cuando habla. ¡Ostras! Tenemos, los catalanes, dejando de lado las ideas políticas de cada uno y del mismo Quim Torra, que pueden gustar o no, un presidente tartamudo. Quizás el primer presidente de la Generalitat disfémico?
    
Su tartamudez, hay que decirlo, es moderada, e incluso a menudo ligera, pero lo suficiente como para que sea perceptible. Básicamente, lo que hace el presidente Torra es repetir sílabas y palabras cortas, nunca largas. Además, cuando tropieza, no gesticula con los brazos ni tiene dificultades respiratorias. Tampoco muestra otros desórdenes que sí están presentes en millones de personas disfémicas, como tics en los ojos y en la cara. Simplemente, pues, repite algunas sílabas y palabras breves, sin aparentemente ninguna complicación mayor. Igualmente, sabe bastante bien como intentar disimular su tartamudeo habitualmente tan moderado. Así, pretende exteriorizar que estas repeticiones son casi hechas expresamente, y lo puede hacer tres o cuatro veces, dando a entender que mientras habla piensa lo siguiente que quiere decir, una táctica que pueden realizar otros afectados y afectadas de tartamudeo poco destacado.

Por otra parte, el nuevo jefe de la Generalitat se expresa en tono bajo, sin levantar una palabra más que otra. Y habla despacio, falto de voluntad para apresurarse. Y no descarto, pues, una vez he analizado las singularidades de su patrón de habla disfluente, que haya tenido o tenga alguna persona cualificada detrás indicándole el camino a seguir, y más ahora con el cargo que ocupa.
      
    Ya véis, por tanto: tenemos un presidente catalán tartamudo. Sólo espero que no sea señalado por esta particularidad. Y sobre todo: que Quim Torra se atasque, ojalá represente un grano de arena más a añadir a la hora de hacer llegar la tartamudez a la sociedad, y enseñar que, pese a ser disfémica, una persona puede llegar muy lejos.

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