Una frase notable: «sin tartamudez, todos los problemas se irían»

Es una realidad incuestionable, fácilmente comprobable y extendida de una manera bastante generalizada que la tartamudez, para un número ingente de afectados y afectadas, es percibida como un problema. Incluso, un problema de altos vuelos, o sea, de una magnitud considerable.
      
Con el objetivo de visibilizar esta apreciación, es necesario afirmar que son muchas las personas tocadas por este trastorno en la emisión de las palabras que ven en la disfluencia el motor de sus males, la parte principal, y con diferencia, de sus preocupaciones. Para decirlo clara y meridianamente: el tartamudeo es el centro de sus vidas, en todo momento presente y en todo momento degradando su existencia. De hecho, tal y como os comentaba en la entrada anterior en el blog, tartamudear es, a menudo, una experiencia dura y contundente, que tan sólo es asumible con muchas dosis de voluntad.

Dicho todo esto, y a pesar de que la tartamudez ya no se sitúa como el epicentro de sus males, debido a la edad y de saberla llevar con más garantías, os evoco una frase bien notable que ha exteriorizado el nuevo, competente y cordialísimo -un hombre que se hace querer- vicepresidente de ATCAT (Associació de la Tartamudesa de Catalunya). Así, constató que «sin tartamudez, todos los problemas se irían». Y es que, en la práctica, con esta oración tan relevante pretendía manifestar los razonamientos de millones de personas que se atascan expresándose.

1 Comentario

  • Hola Jordi, sóc la Gemma de la Biblioteca: és cert que sense tartamudesa et podries expressar millor, ara bé, jo t’entenc molt bé quan parles perquè comparteixo el mateix codi (la llengua catalana) que tu i diuen els entesos que l’origen del llenguatge és al nostre inconscient (Lacan i d’altres). Tots provenim d’un estadi en què el llenguatge era el no-res, no era. Després, amb l’estímul exterior, n’anem aprenent. Fins al punt de compartir la mateixa llengua tu i jo, el català, que ens fa rics perquè quan el parlem la nostra caixa de ressonància ens fa vibrar fins a l’èxtasi per tal com n’és de bonic, infinit i imperfecte, com nosaltres.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.