A muchos afectados de tartamudez sorprende que tantas personas fluidas tengan pánico a hablar en público

Hablar en público es una experiencia que suele generar unas dosis notables de ansiedad y estrés a toda una montaña de personas fluidas, es decir, sin tartamudez. Tanto, para que os hagáis una idea, que muchos, en el supuesto de que lo hagan de manera puntual y no acostumbrada, incluso necesitan un tranquilizante para afrontar con mejores garantías la situación, que puede, en no pocos casos, conllevar un gran respeto, miedo y en determinadas circunstancias, pánico.
      
    Conocedores de estas eventualidades, son muy numerosos los afectados y afectadas de tartamudeo que se sorprenden y se desconciertan, en consecuencia, que sean tantas las personas fluidas que observen como una adversidad relevante aparecer, como oradores, ante un grupo de otras personas. Entonces, ¿como deberíamos afrontar las posibles intervenciones públicas aquellos y aquellas que tenemos tartamudez? No es una cuestión superficial, sino bastante importante.

En este sentido, en ATCAT (Associació de la Tartamudesa de Catalunya) tenemos un socio destacado que se muestra especialmente duro y reiterativo con la gente fluida que tiene tanto miedo a hablar en público. Y entiendo, dicho esto, que a más de uno le dé rabia este pánico escénico de tantos fluidos. Y es que para alguien con tartamudeo puede parecer incluso ridículo, por no decir que paradójico.
     
   Expuestos estos comentarios, quiero sincerarme y deciros lo siguiente: ¡ya me gustaría a mí hacer un montón de conferencias divulgativas de la meteorología que tenemos en Cataluña! En unas detallando los temporales marítimos, en otras las tormentas veraniegas de tarde del Pirineo, otras centradas en los vientos huracanados de tramontana en el Ampurdán, o en las nevadas en la costa. Dado, por tanto, que sería una tarea complicada llevarlo a cabo, en vez de esconderme, lo publico en mis dos webs de meteorología. Pero algo os diré, con la mano en el corazón, para cerrar este texto: sin tartamudez, divulgar oralmente todos estos fenómenos meteorológicos y otros que tanto me apasionan y que también conozco, hubiera sido un gran placer, que no me habría provocado ni estrés ni pánico. Al contrario: ¡una ilusión y motivación gigantescas!.

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