Cuando hablamos y el interlocutor hace caras de extrañeza, ¿tenemos que pedirle explicaciones y respeto?

Es importante y conveniente remarcar el número infinito de veces que todos aquellos y aquellas que tenemos la tartamudez como compañera de viaje por la vida, en el momento de hablar con alguna persona más o menos desconocida esta nos ha mirado con una cara de circunstancias y de extrañeza altamente evidente y constatable. Afirmada esta realidad fácilmente comprobable, es la hora que nos preguntemos de qué manera debemos reaccionar ante un interlocutor -o bien viendo la actitud de la gente de alrededor en darse cuenta de nuestra habla peculiar- que se comporta como si tuviera enfrente un ser de otro planeta.
     
   De hecho, en los enriquecedores encuentros de ATCAT (Associació de la Tartamudesa de Catalunya), estas situaciones que vivimos y que no son agradables, pueden, perfectamente, aparecer en los diálogos que mantenemos. En este sentido, he escuchado de todo: desde socios y socias que deducen que la gente piensa que no estamos bien de la cabeza hasta creer, los interlocutores, que estamos bromeando, pasando por sonrisas claramente sospechosas, no de complicidad.

Comentado esto, hay diversidad de opiniones, entre los compañeros y compañeras, en cómo les afecta. Ahora bien, la cuestión no es en absoluto superficial, y es la siguiente: ¿hay que sacar carácter y preguntar a esta gente que nos observa con cara de sorpresa y perplejidad que les pasa, si tienen alguna problema con nosotros o creen que no están siendo respetuosos? Yo, francamente, creo que sí, aunque aprovecho para decir que aún no lo he hecho. Y ayer, sin ir más lejos, lo podía haber puesto en práctica, por primera vez, con el conductor de autobús, pero es muy probable -y es un defecto que tengo- que cuente con un carácter demasiado prudente. Aún así, lo recomiendo: pedid explicaciones, con educación, pero hacedlo. No os lo calléis. No os quedéis con sensación de impotencia, de una cierta rabia contenida, de no hablar para no ofender, rehuyendo protagonismo. ¡No pasa nada si nos enfadamos un poco con quien no nos respeta lo suficiente!.

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