Las personas con tartamudez contínuamente afrontamos retos

Es importante destacar las veces que haga falta que toda una serie de actos absolutamente rutinarios y cotidianos para un número ingente de personas fluidas, a nosotros, aquellos y aquellas que tenemos tartamudeo, se nos convierten en una sucesión continua de retos más o menos relevantes. Es decir: con mucha frecuencia, pues, afrontamos situaciones en las que hay que hablar.
     
     Comenté en una anterior entrada en el blog, ya hace dos años, que las máquinas de venta automática de billetes del transporte público nos cayeron como un regalo del cielo. Pues bien, el lunes tuve la valentía de pedir un billete en la ventanilla, y no ir a la máquina. Y no hubo ningún tipo de problema. Fluidez total. De hecho, «sólo» tenía que comprar un billete de ida y vuelta en tren regional para Llançà, donde iba para disfrutar y filmar un episodio de viento de tramontana huracanado en el Ampurdán, el área ventosa por excelencia de Cataluña. Reto oral, por tanto, superado.

Por otra parte, en agosto, y buscando los 40ºC, hice una escapada al centro de Cataluña, en concreto en Manresa. ¿Y qué sucedió? Que el maquinista del tren de Cercanías era un señor muy divertido, también de Badalona, ​​y con quien tengo afinidad. Y pensé: bajando en Manresa, ¿lo voy a saludar? ¿O, en cambio, lo dejo estar y así evito posibles tropiezos orales? Superé el reto: conversé con él y explicándole, además, mi pasión por los fenómenos meteorológicos, mucho mejor si son extremos.

Y un tercer ejemplo. Hoy mismo tengo que hacer una llamada a la secretaria del médico de cabecera, para pedir visita. ¡No me pasa nada grave! Y considerando que he de hablar por teléfono, aunque la interlocutora será una simpatiquísima mujer de Honduras, siempre puede haber la duda de ver si el diálogo será fluido o no lo será tanto. Y hala, un nuevo reto en la esquina.

Ya lo véis: son tres ejemplos manifiestos que, efectivamente, y junto con muchos más, hacen que el 1% de la población que estamos tocados por la disfemia nos situemos, de manera constante y insoslayable, ante pequeños retos, o no tan pequeños en el supuesto de que el episodio que afrontemos sea de una envergadura superior o si la disfluencia aprieta con una intensidad vigorosa.

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