La tartamudez cuenta con numerosos mitos y creencias falsas

Es una realidad clara e incontestable que la tartamudez está rodeada de una montaña de mitos y creencias falsas. Dicho de otro modo: muchas personas fluidas tienen conceptos equivocados de qué es y qué no es la tartamudez. En la práctica, estos mitos ejemplifican bastante bien -por desgracia, hay que decirlo- el desconocimiento tan agudo que todavía hay en la sociedad en cómo la percibe a pesar de haber avanzado ligeramente.

De creencias falsas, pues, hay varias, pero permitidme que me detenga a comentar dos de curiosas. Una de ellas afirma que una persona con tartamudeo no se atasca hablando con un perro. Ya os puedo decir que no es verdad. Y es que en la familia, y en concreto mi hermana, tenemos mascota, Five, un yorkshire de trece años recién cumplidos. Cuando ella se va fuera, yo me lo quedo en mi piso. La última vez, sin ir más lejos, hace muy poco. Y le hablo, claro que sí. Lo tengo en un pedestal, pero hay algunas ocasiones que me encallo. Conclusión: mito falso. Un afectado de tartamudeo se atasca hablando con un animal doméstico.

Un segundo ejemplo me lleva a un chico de la Fundación Española de la Tartamudez que conocí tiempo atrás, y con quien mantuve una afinidad notable. ¿Y que contaba? Pues que cuando su sobrina le decía algo él tardaba unos segundos en contestar. Porque, en suma, no podía. El chico constataba que este detalle le provocaba una gran frustración. Conclusión: otro mito que debemos considerar falso, que las personas con tartamudeo somos fluidas con los niños.

A modo de resumen: tantas veces se ha divulgado que, entre otras muchas singularidades, los afectados y afectadas de tartamudeo somos fluidos hablando con perros y niños. Ya hemos visto, en consecuencia, que no es cierto.

Etiquetas del post
, ,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.