Por desconocimiento, mucha gente fluida, cuando nos ve a tartamudear, se piensa que no estamos bien de la cabeza

Debido al gran desconocimiento que hay en la sociedad en relación el complejo mundo de la tartamudez, hay que insistir en las nefastas maneras de actuar que, a menudo, la gente fluida tiene hacia aquellos y aquellas que nos encallamos en la emisión de las palabras.

Expuesto este titular contundente pero real, es la hora de remarcar las veces que haga falta que han sido infinitas las ocasiones en que nuestros interlocutores nos han mirado con cara de circunstancias, como si tuvieran delante un ser de otro planeta. Y una actitud que es aún peor es la sonrisa tan sospechosa. Todo esto, sin embargo, ya lo había comentado hace tiempo.

Pero en este orden de cosas, me gustaría destacar, vinculado a esto, una de las muchas frases sabias que ha afirmado el presidente de ATCAT. Así, hace unas semanas, Josep Sansalvador constató que ha sido mucha la gente que, según ha deducido, se han pensado que le faltaba un tornillo. Lo dijo literalmente. Y voy más allá: un socio carismático, Toni, declaró que ha habido personas que no han confiado en él cuando lo han visto trabarse. Y aún me gustaría ir más lejos en estos duros comentarios.

Cuando las palabras no me han salido rítmicas, me he dado cuenta  que algunas personas se han puesto en alerta, en guardia. Es decir: he notado que en varias ocasiones, y en lo que llevamos de año al menos un par de veces – taxistas para ser más exactos – me han observado como alguien peligroso. O sea, más de lo que han expresado presidente y socio. Por lo tanto, incluso más fuerte. Más bestia y exagerado.

Así, la enorme falta de información que tiene una gran parte de la población en saber qué es y qué no es la tartamudez, provoca que nos vean, a los afectados, con una recurrencia desesperante, como personas que no sólo presumiblemente no estamos bien de la cabeza, sino peor aún, que seamos peligrosos. ¡Dantesco!.

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