Mucha gente fluida, cuando les hablamos, no deduce que tengamos tartamudez: piensa que somos personas inseguras i nerviosas

Es común que, o bien por desconocimiento o bien porque la gente fluida no suele pensar que su interlocutor puede tener tartamudez, por como es este un trastorno tan minoritario, que en muchas ocasiones aquellos y aquellas que tenemos tartamudeo hemos dado la impresión que estamos nerviosos o somos inseguros. Pues bien, probablemente, puede ser que ni lo uno ni lo otro. Lo que nos pasa, simplemente, es que nos trabamos.

En este contexto, es habitual que gente diversa que no sabe, porque hemos conversado pocas veces, que tenemos tartamudez o que aún no lo ha deducido, nos hayan pronunciado un más bien claro y contundente «tranquilo» o «tranquila», en creer que estamos nerviosos. Estos comentarios y conductas de la inmensa parte de población fluida son corrientes y habituales, y hace tan sólo unos días me he encontrado con esta situación por última pero enésima vez.

De otra parte, quisiera comentaros, en este orden de cosas, que la semana pasada descubrí, a raíz de una entrevista que le hicieron en la emisora ​​de radio RAC1, que uno de los hijos de Jordi Pujol, ex presidente de la Generalitat de Cataluña, tiene tartamudez, y además bastante evidente y incontestable. Lo percibí enseguida. Así, tras el diálogo entre Jordi Basté, uno de los periodistas catalanes más admirados, y Oleguer Pujol, y en el que la conversación había girado en torno a la trama de corrupción que rodea a la familia, Basté nos dijo a la audiencia que Oleguer había estado nervioso durante la entrevista, aunque deduzco, como persona culta que es, que el reputado periodista se había dado cuenta de que su interlocutor era disfluente. De hecho, no es que estuviera nervioso. Es que Oleguer Pujol es tartamudo, y no me quedó ninguna duda.

Anécdota de RAC1 a parte, es innegable, en consecuencia, y vale la pena insistir, que demasiadas veces nos han enviado un «tranquilo», y que hemos podido dar a nuestro oyente la imagen de un comportamiento inseguro e inestable. La clave, creo, es el gran desconocimiento que, a pesar de ciertos avances, todavía tiene la sociedad hacia las personas con tartamudez.

 

Etiquetas del post
, ,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.