¿Una persona con tartamudez puede participar en un programa de televisión?

         Estos últimos días la meteorología ha sido noticia en amplias zonas de la franja mediterránea de España. En Cataluña, sin ir más lejos, tanto el sábado como ayer domingo se registró un temporal marítimo muy duro. Como apasionado del tiempo que soy, he realizado un amplio reportaje que próximamente pondré en mi web meteorológica, la meteoteca de Catalunya.

      Uno de los emblemas de mi ciudad, que es Badalona, es el puente del petróleo, un pantalán que entra doscientos metros mar adentro, y vale decir que la expectación ha sido tanta, para ver romper las olas gigantes, que ayer por la mañana filmaron allí Televisión Española, TV3 y la Agencia EFE. Y dicho esto, hice todo lo posible para que yo, aunque con discreción, saliera por la tele. Así, durante unos buenos minutos me situé en la trayectoria de la dirección que enfocaba el cámara. Y seguramente pensáis: ¿qué tiene que ver esto con la tartamudez?.

       TV3, la televisión pública catalana, ha emitido, hasta hace poco, un programa de éxito titulado “El gran dictat”, donde los concursantes pretendían mostrar sus conocimientos de catalán. ¡Y reconozco que me hubiera gustado participar!. Por tanto, ya que no he podido aparecer en pantalla en este concurso, de una manera mucho más moderada hace 24 horas intenté, falto de suerte, salir por la tele. Y os lo afirmo con contundencia: sin tartamudez, hubiera hecho todo lo posible para ir a “El gran dictat”.

        De hecho, con su gran nivel de catalán, Josep, el marido de mi apreciadísima amiga Eva, la madre de la pequeñita y espléndida Arlet y chica de la que ya os había hablado en su momento cuando luchaba a vida o muerte contra un cáncer, y del que hoy por hoy ha salido, participó. Incluso, Josep repitió varios programas fruto de sus aciertos. ¿Qué pretendo, pues, evidenciar con todo esto?.

        En consecuencia, de nuevo, una experiencia que probablemente hubiera sido de lo más gratificante quedó imposibilitada debido al trastorno en la expresión oral. A pesar de esta realidad, fue una frustración pasajera y no especialmente severa, pero que hay que remarcar que demuestra hasta qué punto muchas personas con tartamudez evitan exponerse en público.

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