Con tartamudez, ¿se puede ser profesor?

      Para un grupo muy numeroso de afectados y afectadas de tartamudez, parece evidente la dificultad que puede conllevar ejercer ciertas profesiones que requieran un uso masivo y continuado de la expresión oral; es decir, donde una persona se gana la vida hablando. En este sentido, la docencia destaca de una manera especial y particular. Entonces, cabe preguntarse lo siguiente: ¿una persona no fluida puede ser profesor, de una forma genérica, es decir, dejando de lado si se dirige a niños, adolescentes, jóvenes o adultos?. Así, creo muy probable que un montón de disfluentes descartan, ya de entrada, esta opción laboral tan enriquecedora y suficientemente prestigiosa.

       Precisamente, saco la cuestión hoy porque el lunes terminó la segunda temporada de la más que notable serie televisiva «Merlí», centrada en el mundo de la enseñanza y que tanto ha seducido a la audiencia. Yo mismo he sido un seguidor fidel.

     Us quisiera comentar, ahora, que en sintonía con las últimas elecciones generales celebradas en España, y viendo un Telenotícies de TV3, salió en pantalla un catedrático gallego de Ciencia Política mostrando su opinión. Y me di cuenta de que aquel señor tartamudeaba, y cada dos por tres. En cuatro palabras: a pesar de su tartamudez visible ha llegado a catedrático. Meritorio.

       Permitidme que os diga que al comenzar el año 2008 me planteé seriamente dedicarme a la docencia, de geografía, que es lo que había estudiado en la Universidad de Barcelona. Incluso, fui a la academia escogida a informarme, con entrevista incluida, donde había que hacer, hipotéticamente, las oposiciones. Pero me eché atrás. No me atreví. ¿Cobarde o realista?.

      Reconozco que me hubiera gustado ser profesor. Como mi majestuoso amigo David, que ha alcanzado el cargo de jefe de estudios; como su señora Cristina; como lo fue mi tía Montserrat, que es la madre de mis primos, o como Marta, amiga mía y una de las mejores personas que he conocido en los últimos tiempos. Y no me atreví. Pero sobre todo: ¡me hubiera entusiasmado!. Y lo repito: ¿cobarde o realista?.

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4 Comentarios

  • Hola, por supuesto que puedes ser profesor, faltaría más. Yo sufro tartamudez y trabajo como docente en un instituto y no tengo ningún problema. Si quieres ser profesor, no dudes en intentarlo

  • Yo estudio para ser profesor y también tartamudeo cuando estoy frente a un publico numeroso, lucho constantemente contra eso, he pensado varias veces en desertar, pero creo que no es un impedimento para hacer lo que me gusta.

  • Hola me dijeron que aprender una segunda lengua te ayuda mucho, el otro idioma que aprendieces. Lo hablarías bien,, no se si esto sea cierto

  • Hace algún tiempo tuve que ir a un fisioterapeuta debido a una lesión que sufrí. Tartamudeaba incluso mucho más que yo, no solo tiene una consulta en la que debe hablar con los pacientes prácticamente a diario si no que además imparte clases en la universidad.

    Se puede! Ánimo.

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