A veces hemos pensado: “si fuéramos fluidos nos comeríamos el mundo”

          En uno de los numerosos, y a menudo maravillosos, encuentros que hemos hecho los socios y simpatizantes de ATCAT en el transcurso de este 2016, nuestro presidente, un siempre formidable Josep Sansalvador, soltó una frase tan explícita y directa que, a pesar del paso de los meses, la retengo de una manera total y absoluta.

     Apuntado esto, pues, ¿qué es realmente lo que afirmó el presidente?. Lo siguiente: “muchas personas han pensado en un momento u otro que, sin su tartamudez, se hubieran comido el mundo”. Claro y contundente.

         Es indiscutible, por tanto, que el tartamudeo, para muchos afectados y afectadas, ha sido un freno serio de cara a un mayor desarrollo personal desde varios puntos de vista. Josep, en consecuencia, se refería a esta realidad fácilmente constatable.

       Ahora bien: ¿comerse el mundo?. Quizás no tanto, pero la expresión ligaba de lleno con que, además de los detalles acabados de anotar, es probable que sin la disfluencia nuestra existencia hubiera sido más sencilla. Y es que, considerando que, en ocasiones, la vida ya es bastante complicada -lo subrayo: en ocasiones, no siempre claro-, es del todo cierto que para un porcentaje francamente elevado de personas disfémicas ha tenido un grado de complejidad superior.

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