¿Cómo puede ser que, todavía, haya gente dispuesta a reírse de una persona con tartamudez?

      Quisiera insistir en las burlas que, aún hoy día, sufrimos las personas con tartamudeo. Este es, de forma muy clara e incuestionable, un tema altamente relevante y significativo. Y aún más: es muy posible que lo siga tratando.

          En este orden de cosas, indignas son las imágenes que salieron en el programa «Aruscitys» de la cadena privada catalana 8TV. Lo que no es indigno, en todo caso, es que se hicieran un hueco en el transcurso del espacio que presenta Alfonso Arús. La tartamudez, lisa y llanamente, apareció en uno de los dos programas más destacados de 8TV. Y eso me gusta.

         Ahora bien, ¿que se mostraba por televisión?. Un famoso, o sea, un tal Alejandro Lecquio que yo nunca había oído nombrar antes -la prensa del corazón me irrita especialmente- riendo por los codos y imitando sobrecogedoramente un periodista que, como 800.000 personas en España, tiene ciertas dificultades en la expresión oral. Y lo hizo ante un cúmulo de micrófonos. Todavía peor. Y la escena enseña una mujer y una chica allí presentes con unas carcajadas notables. Aún mucho peor. Es factible que el periodista tartamudo quedara tocado el resto del día. ¡Había sido humillado en público!.

        Reconozco que no miro «Aruscitys». Ahora bien, he tenido la «suerte» de ver este impresentable del Lecquio y, por tanto, comprobar que el pasado viernes la tartamudez tuvo un breve protagonismo en 8TV desde un punto de vista acertadamente crítico, gracias a que mi hermana, seguidora del programa, me ha informado. Y, a la postre, la menciono en este momento para alabarla. Y es que estoy convencidísimo que, fruto de su considerable afición por todo lo que rodea el fascinante mundo de la psicología, Judit es una de las personas que mejor me entiende y a la vez comprende el trastorno de comunicación que me acompaña.

      Aplausos justificados a mi hermana a parte, me vuelvo a preguntar: ¿cuánta gente inculta, por no decir palabras más gruesas, hay, todavía, esperando a reírse de una persona que le cueste expresarse?.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.