Hace unos días se rieron de mí, y varias personas

        El sábado pasado hice el grueso de la compra semanal de comida. Por lo tanto, tuve que visitar los establecimientos de siempre. ¿Y qué me encontré ?. Unas escenas lamentables. ¡Varias personas se rieron de mí !. Una vivencia dantesca y tristísima.

       Reconozco que, aquel día, mi habla no era nada fluida. De hecho, tenía serias dificultades para expresarme con un mínimo de normalidad. Fue una de las jornadas de lo que va de año en el que más disfluentemente me he comunicado con los demás. Pero, sin embargo, no me esperaba una actitud tan grosera.

Así, en tres lugares diferentes y en el momento de pedir lo que quería comprar, me trabé. ¿Y cuál fue la reacción, en estos comercios ?. Sonrisas y miradas entre ellos y ellas y hacia mí muy sospechosas y delatadoras. En una palabra: ¡se estaban burlando de mí!. No noté por ninguna parte ni complicidad, ni ayuda ni acompañamiento. Pero es que, además, las caras que denotaban aquella gente evidenciaban que probablemente estaban pensando que yo, tal vez, no estoy bien de la cabeza, que quizás tengo una disminución psíquica o que, directamente, soy «tonto» . Y aún más: que debo de ser una «cosa rara». Y eso que, en ocasiones anteriores, ya deben haber percibido que, a veces, me cuesta un poco decir lo que quiero decir.


Vividos estos episodios deprimentes, de todo ello saqué una conclusión muy notable. Y es que me di cuenta de que todavía hay mucho desconocimiento entre la población en relación la tartamudez. Pues bien, gente que hoy hace seis días os reístes de mí: ni soy una «cosa rara» ni nada parecido; simplemente, hablo diferente, y quizás si tuviérais más cultura general y calidad humana, vuestra actitud hubiera sido mucho más sensible y acogedora.
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