Aunque no nos expresamos con fluidez, podemos enamorar a alguien; cuando estábamos juntos me decía: «me gusta mucho oírte hablar»

Un ejemplo de lo más relevante de las dificultades interpersonales y sociales que ocasiona la tartamudez es el contacto con personas del sexo contrario. De acuerdo con esto, está comprobado que presentarse, citarse o conversar con una persona del otro sexo es uno de los aspectos primordiales donde el joven o el adulto tartamudo se siente más vulnerable, débil e invalidado. En una palabra: una conducta a menudo atormentadora pero demasiadas veces real que sirve para rehuir una tartamudez perceptible ante un oyente al que se quisiera caer en gracia. Sin embargo, hay que cambiar esta mentalidad. A continuación, os intentaré convencer, y os daréis cuenta de como deben ser muchas las chicas que ven como un hecho normal tener una relación con una persona disfluente.

Formosa chica catalana, Eva es la mujer que más he amado en mi vida y tuve una relación muy intensa -la más intensa de todas- de dos años y dos meses, hasta septiembre de 2012. Entonces, por tanto, vino una separación dolorosísima, la peor de todas. ¿Pero sabéis qué me decía muchas veces? Lo siguiente: «me gusta mucho oírte hablar».

Esta frase mayúscula, digna de enmarcar en oro, tan prodigiosa como maravillosa, la afirmaba con recurrencia. Es del todo irrebatible, pues, que la primera ocasión que la mencionó me impresionó, me emocionó, me hizo vibrar tanto que forjó una honda huella de tal solidez que transcurrirán los años y continuará bien encumbrada. En la práctica, cada vez que escuchaba estas palabras mágicas lo evocaba como una firme y robusta demostración de amor, de ponderación, de madurez, de cordura; es decir, una frase única. Y bien os puedo garantizar que lo decía en serio.

Aprovecho para escribir estas líneas, precisamente hoy, porque hace apenas seis días tuve, por la calle, un encuentro casual con la chica que más he querido. Hacía un año y medio que no la veía y dos que no hablaba. La emoción me desbordó. Eva, en la práctica, a pesar de sus dudas iniciales, se acabó mostrando atenta y abierta, y creo que contenta de verme. Y sobre todo: ella sabe que una parte de mí siempre estará cerca de ella.

De hecho, las palabras tan dulces y casi celestiales con las que Eva constataba mi habla diferente plasmaban que seguramente ha ido quedando de lado, poco a poco, aquel estigma con el que normalmente se había asociado la tartamudez, y que las chicas -y hablo de chicas porque, hagamos memoria, el 80% de los afectados somos hombres- pueden ser cautivadas a pesar de los síntomas de tartamudez.

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4 Comments

  1. says: Bonny

    He encontrado muchos artículos sobre como los tartamudos puedes lidiar con eso, pero no he encontrado ningún para las personas que estamos tratando de entenderlos, me gusta mucho un chico tartamudo y le he dejado en claro que jo me molesta pero sigue haciéndose para atrás y prefiere ser solo mi amigo ?

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