¿Es compatible tener tartamudez y salir por televisión?

Me gusta la economía. Soy aficionado. Me empezó a atraer durante el año 2005, en plena locura inmobiliaria. Después, he seguido la actualidad de la crisis prácticamente minuto a minuto, y en estos años, y naturalmente aún ahora, he escuchado y escucho a unos cuantos economistas. Y hay uno, precisamente, relacionado con el tema que nos ocupa en el blog, del cual os quiero hablar brevemente.

En efecto, Edward Hugh es un prestigioso economista británico que vive en Cataluña, y habla el catalán. Fue uno de los pocos que previó la crisis, y sus aportaciones, en su campo, los últimos años han sido sabias. Sus apariciones en programas de la calidad de Singulars y Retrats, de Televisión de Cataluña, las he seguido atentamente. Y, entonces, ¿qué particularidad, además, tiene el señor Hugh? Es disfluente, es tartamudo, y a veces de una manera grave.

El presentador de los dos programas, Jaume Barberà, siempre lo ha escuchado casi con fascinación. Como tantos telespectadores habrán hecho. Y como yo mismo. ¿Por qué conviene resaltarlo? Pues porque el señor Hugh, a pesar de expresarse arrítmicamente, y en ocasiones incluso mucho, lo que explica merece la atención de quienes le escuchan. ¡Y la tartamudez le ha acompañado en todos los espacios televisivos y radiofónicos que lo han llamado para relatar sus conocimientos! Es decir: ni se ha escondido, ni los periodistas no lo han querido en sus programas porque es disfluente.

Edward Hugh es un ejemplo. Sin embargo, una cosa es cierta: tartamudez y salir por televisión o por radio puede parecer un vínculo inalcanzable. El señor Hugh, sin embargo, demuestra que es posible, y, además, creo que no hace falta ser un pozo de sabiduría ni aparecer en la tele, sino que puede pasar en unos círculos más íntimos, que las personas fluidas pueden seguir nuestras oraciones irregulares con suma atención.

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