Las personas disfluentes soñamos que somos fluidas

En medio del océano de incertidumbre, complejidad de las emociones, obstáculos en la vida cotidiana e, incluso, sentimientos al borde de la soledad que acompañan a un gran número de personas afectadas de tartamudez, hay posibilidad manifiesta de un oasis involuntario de calma y bienestar.

Efectivamente, si son numerosísimos los tartamudos, aunque, hay que advertirlo, no todos la sufren, que se encuentran atrapados por la inestabilidad, es verdad que, durmiendo, podemos tener un sueño prácticamente único y glorioso. Así es: con más o menos regularidad en el tiempo, somos muchos los disfluentes que hemos soñado que nuestra habla no era anómala. Dicho de otro modo: que nos expresábamos sin embarullarnos lo más mínimo o, como mínimo, que hablábamos mucho más fluidamente de lo que solemos hacerlo.

En este contexto, hace poco soñé que pronunciaba un discurso falto de interferencias orales ante un grupo de gente desconocida. De hecho, durante el sueño, me daba cuenta de la excepcionalidad del evento. Mientras hablaba, lo iba celebrando. Más tarde, me desperté inmerso en una sonrisa. Sin embargo, la mañana me hizo volver a la realidad. Es decir: mi trastorno de comunicación no había desaparecido.

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