A las personas disfluentes, debéis hablarnos sin prisa

Es del todo cierto que, con frecuencia, las personas disfluentes necesitamos más tiempo para expresar lo que queremos decir que una persona carente de tartamudez. Ligado a esto, pues, en pocas ocasiones nos verá hablar rápidos y acelerados. Bien puede dar la sensación de que no tengamos demasiada prisa para terminar aquellas frases que nos cuestan más de la cuenta.

Si no sóis disfluentes y en el supuesto de que sepáis que vuestro interlocutor padece un grado de tartamudez alto o relativamente alto, debéis expresaros más bien poco a poco. Entonces, tendremos la sensación de no sentirnos presionados y, en consecuencia, y muy posiblemente, el ritmo de nuestras oraciones será más favorable. Naturalmente, hay veces que nos cogen por sorpresa. Os lo comento.

Así, todos -disfluentes y no disfluentes- nos hemos encontrado con alguien que nos ha parado por la calle preguntándonos como ir a un lugar determinado. Estas circunstancias suelen cogernos con la guardia baja. A menudo, la pregunta no sólo es imprevista, sino que, además, es repentina. Aquí es fácil que nos bloqueemos.

Es habitual que la gente viva estresada y corra, y que la inmediatez en todo pretenda ser una realidad, pero, sin embargo, hay que tener presente y remarcar nuevamente que el 2% de la población que formamos el grupo de personas con tartamudez requerimos más tiempo para completar las respuestas y los parlamentos. Por tanto, aunque os manden las prisas, cuando os dirijáis a nosotros con calma nos estaréis haciendo, sin duda, un favor que agradeceremos.

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