La tartamudez: Información general

La tartamudez, una alteración del ritmo del habla

Muchas personas, y a pesar de que todavía sea una gran desconocida, pueden intentar definir con más o menos acierto qué es la tartamudez, básicamente porque conocen a alguien que tiene o porque incluso les puede venir a la memoria algún lamentable chiste sobre este tema. Así, se suele pensar que una persona tiene tartamudez –resumiendo, que es tartamuda- cuando se percibe la repetición de letras, sílabas y/o palabras. En cuatro palabras más precisas: cuando no tiene fluidez oral.

 

Han sido muchas las definiciones de tartamudez que se han divulgado

Estrictamente, han sido numerosas las definiciones que se han divulgado, tanto en tiempos pasados como últimamente. Así, han sido diversos los autores e investigadores que han ofrecido su propia definición, de forma que, en consecuencia, existen tantas definiciones como gente que la ha estudiado, aparte de no olvidar las que han redactado diccionarios y enciclopedias. Con todo, es innegable que se suele coincidir en el hecho que se trata de una alteración que afecta el ritmo del habla.

 

Mi propia definición de tartamudez

Concretamos el concepto tartamudez. Os doy mi propia definición. En líneas generales, la tartamudez es evocada como un trastorno del habla caracterizado por las repeticiones e interrupciones involuntarias en la emisión de las palabras, acompañadas de diversos movimientos y desórdenes respiratorios y vasomotores. Y os apunto otra definición interesante para entenderla mejor: es un trastorno de la comunicación caracterizado por la repetición o el bloqueo espasmódico de un sonido, una sílaba o una palabra.

 

Varias definiciones a considerar

Según ATCAT, la tartamudez o disfemia es un trastorno de la comunicación en el cual el flujo del habla se rompe por repeticiones (Me-Me Me llamo Ramón), prolongaciones (Meeee llamo Ramón) o paradas anormales (sin sonido) de sonidos y sílabas. También puede haber movimientos faciales y corporales inusuales asociados con el esfuerzo de hablar.

 
Según Pedro Rodríguez, presidente de la Asociación Iberoamericana de la Tartamudez, la tartamudez es un trastorno del habla que afecta el proceso comunicativo y que se caracteriza por interrupciones involuntarias en la fluidez del habla de las personas. Estas interrupciones en la fluidez del habla son la expresión visible de la interacción de determinados factores orgánicos, psicológicos y sociales que determinan y orientan en el individuo la conformación de un ser, un hacer y un sentir con características propias.

 
Según la Wikipedia en su versión en español, la tartamudez es un trastorno de la comunicación (no un trastorno del lenguaje) que se caracteriza por interrupciones involuntarias del habla que se acompañan de tensión muscular en la cara y cuello, miedo y estrés.

 
La Speech Foundation of America afirma que la tartamudez es un desorden en la comunicación, caracterizado por excesivas disrupciones involuntarias o bloqueos en la fluidez del habla, particularmente cuando estas disrupciones consisten en repeticiones o prolongaciones de un sonido o sílaba y cuando van acompañadas de conductas de evitación con esfuerzo.

 

Conclusión de las diversas definiciones

De este conjunto de definiciones comentadas, se concluye que tartamudear suele significar lo siguiente:

 
. Repetir sílabas o palabras.

 
. Dificultades para empezar una palabra.

 
. Alargamiento de letras, sílabas o sonidos.

 
. Tensión física y movimientos diversos.

 

La tartamudez, el trastorno de la fluidez del habla por antonomasia

Justo es decir que este trastorno, uno de los existentes del habla y probablemente el más estigmatizado y rodeado de un cierto tabú durante mucho tiempo, ha sido definido –y lo vuelvo a remarcar- de la mano de muchos autores. En cualquier caso, en las palabras de los párrafos anteriores he pretendido resumirlo.

 
A pesar de que os comentaba que es uno de los trastornos del habla, es bien cierto que hay que verlo cómo el más relevante en relación la fluidez de esta, entendiéndose como fluidez la facilidad, sin esfuerzo, para hablar en un flujo continuado. Y es que, dicho esto, vale la pena subrayar que es una alteración muy visible que conduce a expresarse de manera anómala.

 

La tartamudez, una manera singular de expresarse

Valorando el hecho que la tartamudez es una alteración bastante visible desde la perspectiva del interlocutor, esta singular manera de expresarse se hace patente tanto con repeticiones de palabras o sílabas, o bien en forma de bloqueos. Y todavía más: también puede exteriorizarse, conjuntamente, de las tres maneras. Y yendo más allá, también es plausible que se produzcan manifestaciones motoras de diversa índole; por ejemplo, y con el propósito de mencionar sólo tres, a pesar que destacadas, gesticular con los ojos, mover bruscamente la mandíbula o tener dificultades respiratorias.

 

Existen tres tipos de tartamudez en función de sus características

Ahora bien, es conveniente detallar que, según sus características, se han distinguido tres tipos principales de tartamudez.

 
a) Tartamudez clónica
Es la más conocida, aunque no quiere decir que sea la más frecuente (concretamente es la tercera de esta primera clasificación). Viene singularizada por visibles y indisimulables repeticiones de sílabas y/o palabras, sobre todo al inicio de estas y todavía más habitualmente en consonantes que no en vocales.

 
b) Tartamudez tónica
Las interrupciones involuntarias son causadas por bloqueos y espasmos –y pueden ser numerosos tanto los unos como los otros- y provocar tensión muscular y facial, que serían movimientos primarios, o sea, también involuntarios, pero a la vez igualmente pueden aparecer movimientos secundarios, es decir, hechos voluntariamente para autoayudarse a hablar, más que no por repeticiones de sílabas y palabras.

 
c) Tartamudez mitxa o tónico-clónica
Es una mezcla de las dos anteriores y representa el tipo principal y más recurrente y extendido entre los afectados por la disfluencia. Por lo tanto, el afectado tónico-clónico evidencia tanto repeticiones de sílabas y palabras como bloqueos y espasmos. Además, incluye tanto los movimientos primarios –la tensión muscular y facial mencionada- como los secundarios -y aquí se incluirían mover brazos y piernas-.

 

Existen tres tipos de tartamudez en función de su origen

Además de los tres tipos genéricos y principales desglosados, hay que anotar que, en función de su aparición, o mejor dicho, según su origen, se pueden distinguir tres clases más.

 
a)Tartamudez progresiva o de desarrollo
Es la más común y extendida, irrumpe durante la niñez, en particular cuando los niños ya hablan, o sea, entre los dos y cinco años, y es la que podría convertirse en crónica si no se corrige, como máximo, en la adolescencia. De todas maneras, una mayoría de niños la superan espontáneamente. Y precisamente, se denomina progresiva porque su aparición es pausada y no repentina. Además, su intensidad en estas edades tempranas es variable según elementos externos varios como pueden ser el estrés o no asociado a la conversación, de qué trata esta o la actitud de la persona o personas con quienes se comunica el niño.

 
b)Tartamudez psicogénica
Suele ser una consecuencia directa, en la edad adulta, vinculada a hechos traumáticos y que puede aparecer bruscamente. Hay que decir que es la menos habitual –de hecho es muy poco corriente-, a pesar de que antiguamente se creía que era la razón primordial y más frecuente de su aparición.

 
c)Tartamudez neurogénica
Como la anterior, situada en un plano secundario, pero en este caso algo menos, y este dato ya nos indica bastante bien que la tartamudez progresiva o de desarrollo es la clásica por excelencia, en referencia al número de personas afectadas. Va ligada a lesiones cerebrales e igualmente surge de repente. También se la conoce con el nombre de tartamudez adquirida.

 

Hay cuatro tipos de tartamudez según su evolución

Según su evolución, se distinguen cuatro tipos diferentes de tartamudez:

 
a)Tartamudez inicial
Se produce hasta los tres años y es la disfluencia típica de los niños cuando empiezan a hablar.

 
b)Tartamudez de desarrollo
Como la primera no siendo muy bien propiamente tartamudez, sí que evidencia la continuidad, porque se da entre los tres y cinco años, y empeoramiento del anterior.

 
c)Tartamudez primaria
Se produce hacia los cinco y seis años y simboliza, propiamente, más allá de las disfluencias habituales de la edad, el nacimiento de la tartamudez.

 
d)Tartamudez secundaria
Teniendo el origen en la tartamudez primaria, es la que afecta a las criaturas a partir de los siete años, los jóvenes y las persones adultas, y representa un estado de tartamudeo claramente desarrollado.

 

Hay cinco grados de intensidad de la tartamudez

Una circunstancia significativa que es conveniente no pasar por alto es la desigual intensidad de la tartamudez. Afirmado esto, existen cinco grados que son interesantes de mencionar:

 
a)Tartamudez leve
Es aquella que se presenta en las personas que tartamudean o se bloquean en menos de un 5% de las sílabas.

 
b)Tartamudez leve a moderada
A los afectados se les hace visible el problema entre un 5 y 10% de las sílabas.

 
c)Tartamudez moderada, entre un 10 y 15%.

 
d)Tartamudez moderada a severa, entre un 15 y 20%.

 
e)Tartamudez severa, donde la persona disfluente repite o se bloquea en más de un 20% de las sílabas.

 
Y en lo que se refiere a esta última clasificación, añado una nota complementaria: de los cinco grados, los más frecuentes son los tres primeros, y de todo esto que apunto hay que sacar una buena conclusión. Y es que partiendo de la premisa que cada afectado tartamudea de manera diferente, casi podemos decir que cada persona tiene un tartamudeo concreto.

 

La diversidad de causas que se han divulgado

Buscando cuál es la causa -o las causas- que provocan la tartamudez, justo es decir que han sido muy numerosas las teorías –prácticamente una detrás de otra- que se han dado en el transcurso de los siglos.

 

Algunas hipótesis del pasado

Algunas hipótesis curiosas, originales y divulgadas en épocas pasadas, y de este modo se creía en el siglo XIV en una de las explicaciones más lejanas de que se tiene constancia, nos conducen a anunciar que la razón básica era la humedad que rodea la lengua.

 
Haciendo un salto cronológico notable y pasando al siglo XIX, se culpaba a la carencia de voluntad para hablar. Incluso, otra teoría que a estas alturas también parece estrambótica, como las dos anteriores, responsabilizaba a una posible desviación de la lengua.

 
A pesar de estas tres razones bastante destacadas debido a su alta originalidad, y que acompañaban a otras que se valoraron y todas se han constatado como del todo equivocadas, es bien cierto que no fue hasta a partir de mediados del siglo XX cuando se empezaron a concluir unas causas más favorables, precisas y, particularmente, bastante más ajustadas a la realidad.

 

Probablemente la tartamudez tiene un origen multifactorial

De todas formas, hay que afirmar que, incluso hoy en día, no se conocen con certeza las causas exactas que provocan el tartamudeo. Ahora bien, sí que ya se puede concluir que, probablemente, la razón sea multifactorial. O lo que es lo mismo: fruto de la mezcla de una serie de factores neurológicos, genéticos y psicológicos.

 

Se cree que la tartamudez es fruto de un defecto estructural en el cerebro

Así, a pesar de que es conveniente subrayar nuevamente que con una total exactitud no se saben las causas, en parte porque la interrelación de todos estos factores lo dificulta, es verdad que se ha podido constatar el hecho que el cerebro actúa de manera desigual en el supuesto que la persona sea o no sea disfluente.

 
Expuesto esto, hay que decir que se ha demostrado que las personas con tartamudez activan algunas áreas del hemisferio derecho, justo a la inversa de las personas que se expresan con fluidez, que usan el hemisferio izquierdo. Dicho de otro modo: la tartamudez sería causada por una carencia de sintonía en la activación de áreas relacionadas con el habla. Es decir: la tartamudez es, pues, probablemente originada, y esta sería la hipótesis más plausible, por un defecto estructural en el cerebro, del cual resulta una mala conexión entre las zonas relacionadas con el habla en la corteza cerebral. Además, se cree que esta anormalidad se desarrolla cuando los niños empiezan a aprender a hablar, de aquí que sean muchas las criaturas que se encallen a la hora de expresarse.

 

Los factores genéticos parecen clave en el origen del tartamudeo

Por otra parte, es interesante señalar que se han descubierto tres genes vinculados con la continuidad de la disfluencia en personas de la misma familia; o sea, que es común que el tartamudeo se transmita de generación en generación.

 
En la práctica, esta predisposición genética del trastorno -de la cual, pues, muy pocas dudas quedan, de esta transmisión genética tendríamos que decir- hace que 2/3 de las personas afectadas tengan un familiar, directo o no, con los mismos síntomas. Y yendo más allá: se entiende y se concluye, entonces, que si uno de los dos miembros de la pareja tiene tartamudeo, habrá mucho más riesgo que el hijo, hija o alguno de los hijos que tengan también sea disfémico. Y más datos bastante curiosas pero reales: en el supuesto de que tengan, las criaturas, algún familiar con tartamudez crónica es más fácil que los niños tampoco se curen, contrariamente a lo que sucede si el familiar ha superado el tartamudeo, o sea, que al niño –y si es niña tiene más posibilidades de abandonar el trastorno- con un poco de suerte le puede desaparecer.

 
Parece, así, que las alteraciones genéticas pueden desarrollar un papel determinante en el nacimiento de la disfluencia. En consecuencia, la trascendencia de los factores genéticos, y en particular las mutaciones de los genes, parecen clave a la hora de entender la disfemia.

 

Todavía no existe una razón exacta y segura en el origen del tartamudeo

Por lo tanto, la notable diversidad de teorías que se han divulgado y publicado del por qué de la tartamudez no ha encontrado, de momento, a pesar de los adelantos de los últimos tiempos, una total certeza ni una explicación consensuada, pero, en cualquier caso, de aquello que quedan pocas discusiones es de la anomalía en el funcionamiento de los dos hemisferios del cerebro y de la importancia hereditaria.

 

La tartamudez tiene su propia “festividad” marcada en el calendario

Todos tenemos presente diversas, e incluso numerosas, enfermedades y trastornos, algunas y algunos, respectivamente, más masivos entre la población y otras, en cambio, de un alcance más reducido, que tienen un día marcado como especial en el calendario con el objetivo muy coherente y justificado de darlos a conocer y concienciar a cuantas más personas mejor.

 

La necesidad de que cada 22 de octubre la tartamudez salga a los medios de comunicación

En efecto, en relación directa a esto, justo es decir que cada 22 de octubre se celebra el Día Mundial para el Conocimiento de la Tartamudez, una efemeride notable que cada vez más llega a la gente y a los medios de comunicación, detalles que son de agradecer profundamente porque el tartamudeo es una alteración -o una anomalía podríamos decir- francamente minoritaria, a pesar de que su impacto puede convertirse en fulminante.

 

¿Por qué se creó el Día Mundial para el Conocimiento de la Tartamudez?

Así, justo es decir que la “festividad” del 22 de octubre se celebra en todo el mundo ininterrumpidamente desde el año 1998. Creada esta “festividad” señalada por la European League of Stuttering Association (ELSA), fue impulsada con el objetivo fundamental de eliminar la discrimación social hacia las personas que tartamudean y, por lo tanto, concienciar y sensibilizar a la población, y promover oportunidades para que los afectados puedan lograr sus legítimas aspiraciones.

 

El tartamudeo, un trastorno absolutamente minoritario

En muchas ocasiones, los datos estadísticos no son más que simples números. Ahora bien, detrás estos números hay numerosas enfermedades y trastornos que se pueden definir de minoritarios. Sin embargo, no por este motivo hace falta menospreciar a las personas que se ven desfavorecidas. En este orden de cosas, por lo tanto, ya podemos anunciar en voz alta, talmente cómo es fácil de constatar en nuestras conversaciones con los otros y en el día a día, que el tartamudeo es uno de estos hechos que tocan a un porcentaje bajísimo de personas.

 

Una disfunción minoritaria, pero capaz de arrasar las personas afectadas

De acuerdo con las afirmaciones anteriores, pues, se sabe firmemente que, según informa la Organización Mundial de la Salud, un 1% de la población sufre tartamudeo. A pesar de que, con este dato sobre la mesa, puede dar la sensación que se trata de una disfunción de lo más minoritaria, es incontestable que, a veces, sus efectos pueden ser durísimos.

 

La tartamudez, una anomalía mayoritariamente masculina

Se tiene conocimiento que, entre los miles de personas afectadas en Cataluña –unas 75.000 constata la Asociación Catalana de la Tartamudez- y en el conjunto de España –467.000 según informa la Fundación Española de la Tartamudez-, y los 72 millones a escala mundial –según lo que también afirma la misma Fundación- y, por lo tanto, en todos los países, un 80% de la población tocada por la disfemia es del sexo masculino, y tan sólo, pues, el pequeño porcentaje del 20% es del sexo femenino.

 

La incógnita del por qué del predominio en personas masculinas

En alusión a este dato relevante, y a la vez curioso, hay dos singularidades que hay que exponer. De una parte, que es así tanto en los niños como en los adultos. De otra parte, no obstante, y este es un aspecto bastante notorio y singular, se desconocen las causas de este predominio tan claro de la disfluencia en niños, chicos y hombres.

 

Mitad del siglo XX, momento relevante en el adelanto de las investigaciones

Buscando cuál es la causa –o las causas- que provocan la tartamudez, hay que constatar que han sido diversas las investigaciones que se han realizado. Así, a pesar de las investigaciones más informales, y algunas que en la actualidad nos parecerían del todo sorprendentes, es verdad que no fue hasta partir de mediados del siglo XX cuando los diferentes estudios empezaron a tener unas conclusiones en principio más coherentes, favorables y precisas y, posiblemente, bastante más acertadas y ajustadas a la realidad.

 
De entrada, hay que afirmar que, incluso hoy en día y con las numerosas investigaciones que se han hecho y se continúan haciendo, no se conocen ni con certeza ni, por lo tanto, plenamente las causas exactas que provocan el tartamudeo. Ahora bien, sí que ya se puede concluir que, probablemente, la razón sea multifactorial. O lo que es lo mismo: fruto de la mezcla de una serie de factores neurológicos, genéticos y psicológicos.

 

El funcionamiento del cerebro, clave para entender el origen del tartamudeo

Enfocando la mirada en estudios efectuados los últimos años, es el momento de señalar, por ejemplo, que han sido sobre todo investigadores alemanes los que han confirmado que el cerebro actúa de manera desigual en el supuesto que la persona sea o no sea disfluente. Así, estos científicos alemanes se dieron cuenta que las personas con tartamudez activan algunas áreas del hemisferio derecho, justo a la inversa de las personas que se expresan con fluidez, que usan el hemisferio izquierdo, de forma que concluyeron que la tartamudez sería causada por una carencia de sintonía en la activación de áreas relacionadas con el habla. O lo que sería lo mismo: que habría una mala conexión entre las zonas relacionadas con el habla en la corteza cerebral.

 
Otro estudio, y este de investigadores de la Universitat de Barcelona, ha puesto de manifiesto que en las personas con tartamudez se observa un error de percepción de los sonidos del habla. Por lo tanto, después de analizar un grupo de personas disfémicas, se vio que estas personas percibían de manera anormal estos sonidos, y que la respuesta cerebral no era correcta en relación con los estímulos auditivos fonéticos. Esta respuesta cerebral singular podría impedir hablar con fluidez.

 

La predisposición genética de la tartamudez

Prosiguiendo con otros estudios de los últimos años, hay que constatar, cómo han corroborado científicos norteamericanos, la más que probable predisposición genética de la tartamudez. Y es que descubrieron tres genes vinculados con la continuidad de la disfluencia en personas de la misma familia, detalle significativo que confirmaría del todo que los factores genéticos son clave en la aparición del tartamudeo.

 

Los niños que hablan dos idiomas tienen más posibilidades de ser tartamudos

Otra investigación, esta del Reino Unido, indica que los niños que antes de los cinco años hablan dos lenguas en casa tienen más posibilidades de sufrir tartamudeo y de no curarse posteriormente.

 

La musicoterapia puede rehabilitar la tartamudez

También, la Asociación de la Tartamudez de Cataluña (ATCAT), bajo la dirección de Conxita Bentz, musicoterapeuta e investigadora de los efectos beneficiosos de la música en las discapacidades, y de Jordi Jauset, divulgador de la interacción música-cerebro, ha presentado la importancia de la música en la rehabilitación de la tartamudez. Así, se ha podido comprobar el cambio positivo que han experimentado personas con el trastorno, como por ejemplo sus mejoras en la fluidez del habla, y en la autoestima, confianza, seguridad y, en definitiva, una mayor felicidad.

 

El cerebro y los genes, probable origen del tartamudeo

Expuesto todo esto, es, ya, y a modo de resumen, más que una evidencia que, según las investigaciones más serias que se han realizado, divulgado y publicado, el anómalo funcionamiento del cerebro y la predisposición genética son determinantes para que la tartamudez afecte a determinadas personas.

 

La tartamudez, probablemente tan antigua como la misma humanidad

Se ha comprobado que la tartamudez ha existido siempre, quizás incluso desde que el hombre empezó a hablar. Quizás no sería ninguna exageración que el hecho de tartamudear es tan antiguo como la misma humanidad. En este sentido, una de las evidencias por excelencia que llevan a pensar que, en efecto, ha existido desde tiempos remotos es que los egipcios, en sus jeroglíficos, ya representaban a personas con síntomas de tartamudeo. Y precisamente con la idea de conocer el por qué de esta peculiaridad en la expresión oral, y con el objetivo específico de arreglar el trastorno, han sido numerosas las hipótesis que se han dado, siempre de acuerdo con los conocimientos que en cada momento se han tenido.

 

Algunos remedios curiosos del pasado para combatir el tartamudeo

En este orden de cosas, una de las primeras hipótesis divulgadas la puso sobre la mesa el filósofo griego Aristóteles, que culpabilizaba a la lengua porque, según afirmaba, era incapaz de seguir la velocidad de las ideas, o sea, que opinaba que los afectados pensaban más rápido de lo que podían hablar. Además, uno de los primeros tartamudos célebres fue el orador griego Demóstenes, que, cuando vivió en el siglo IV aC., creía que hablando con piedrecitas en la boca eliminaría la disfluencia y, también, subía cerros con pesos en el pecho como intento de remedio.

 
Hay que comentar que en la actualidad diversas de las teorías que se anunciaron en tiempos pasados, entre las cuales las que acabo de anotar, pero del mismo modo no se tiene que olvidar que se decía que haciendo gárgaras con especies o masticando ajos se podía curar, pueden parecer tan absurdas como casi cómicas. E incluso crueles, puesto que también se consideraba que había que apalear los afectados y así podrían eliminar el problema. Al menos esto es el que hacía el psiquiatra alemán Joseph Frank en la primera mitad del siglo XIX.

 

Freud creía que la causa de la tartamudez eran los problemas psicológicos

Justo es decir que estas hipótesis persistieron como válidas hasta el siglo XIX, época en que los cirujanos, según creían conveniente, y antes de la divulgación de nuevos remedios, pretendían arreglar la lengua como, por ejemplo, poniendo prótesis o dividiendo la raíz, todo ello con nulos efectos beneficiosos. A continuación, no obstante, Sigmund Freud, con sus teorías en psicoanálisis, vinculó la tartamudez a problemas psicológicos y estados nerviosos, o sea, que fue el primero en definirla como un trastorno psicológico. También, se vinculó el tartamudeo a dificultades auditivas, es decir, que si un individuo se escucha incorrectamente a sí mismo, entonces no podrá hablar fluido. O también que el tartamudeo se producía porque los afectados presentaban de adultos hábitos todavía infantiles.

 

¿La tartamudez tiene, todavía, mucha historia por delante?

Así, tal como os comentaba en el sub apartado anterior “Causas de la tartamudez”, es notable acabar afirmando bien claramente que, a pesar de la larguísima historia de la tartamudez, y por lo tanto su eterna prevalencia en las personas, y pese a los numerosos remedios e hipótesis diversas y variadas, hoy por hoy no se ha encontrado una manera eficaz de eliminarla, al menos en los adultos. Y entonces nos podemos preguntar: ¿la tartamudez tiene todavía mucha historia por delante? ¿O algún día llegará una cura definitiva?.